- María del Roble Galván Kruger comparte su trayectoria en el sector fiduciario: desde su llegada casual hasta enfrentar desafíos como la inseguridad patrimonial, destacando la empatía femenina, la adaptación tecnológica y la protección familiar mediante fideicomisos personalizados.
María del Roble Galván Kruger, delegada fiduciaria con amplia experiencia, revela en esta entrevista qué la apasionó del sector fiduciario —un mundo de retos constantes y transformaciones familiares— y cómo las mujeres aportan sensibilidad y organización.
También analiza desafíos como la ola de inseguridad que impulsó fideicomisos protectores, la necesidad de abrazar la Inteligencia Artificial (IA) y la transparencia regulatoria, además de ofrecer consejos prácticos a futuras líderes jurídicas para destacar en esta especialidad dinámica y humana.
PREGUNTA: El sector fiduciario exige una precisión técnica y legal muy alta. ¿Qué fue lo que te cautivó de esta especialidad para decidir hacer carrera en ella?
RESPUESTA: En realidad yo llegué al fiduciario por casualidad, no lo buscaba. Cuando me ofrecieron el trabajo no sabía que se hacía dentro de un fiduciario, nomás entré y me encantó, poco a poco me fue enamorando. El trabajo en el sector fiduciario te impacta mucho, el ver cómo la vida de una familia cambia, se organiza y se asegura… Es muy gratificante saber que soy un instrumento, soy una herramienta para que la voluntad de una persona, así como la tranquilidad y seguridad de una familia, se refleje al constituir un fideicomiso.
En el sector fiduciario hacemos una gran diversidad de actos jurídicos, nunca te aburres. Es un trabajo que siempre te está retando y como todo trabajo te tienes que estar actualizando, leyendo, estudiando. Yo estoy en la atención al cliente, me gusta mucho tener la facultad de atender sus necesidades.
P. Más allá del número de mujeres en el sector fiduciario, ¿qué aportaciones o perspectivas crees que la visión femenina está sumando hoy a la gestión y estructuración de los fideicomisos?
RESPUESTA: En cuanto al tema de capacidades depende mucho de las personas. Tanto un hombre como una mujer podemos ser igual de capaces e igual de inteligentes, pero lo que nos diferencia un poco es que somos más empáticas, que le ponemos un poquito más de sensibilidad a los asuntos y eso nos permite entender un poco más las necesidades del cliente; las vemos desde otra perspectiva. Siento que los clientes a veces se sienten más en confianza con las mujeres, de esta forma comunican más y mejor sus necesidades específicas.
En cuanto a la estructuración de los fideicomisos, la verdad es que sí somos más organizadas y más comprometidas. Siento que el hecho de vivir en una sociedad machista, hablando en términos generales de la población, nos obliga a esforzarnos más y a dar lo mejor de nosotras, entonces siempre vamos un pasito más arriba de los compañeros, sin delimitarlos porque tenemos compañeros brillantes.
PREGUNTA: Como delegada fiduciaria te enfrentas a la responsabilidad de proteger voluntades y patrimonios, ¿podrías compartirnos algún caso o desafío que haya marcado un antes y un después?
RESPUESTA: Mira desafíos hay muchos, el fiduciario cambia como cambia la sociedad. Por ejemplo, un desafío que tuvimos ya hace algunos años fue cuando llegó la inseguridad, todo el mundo entró en pánico porque se empezaron a robar patrimonios, la delincuencia iba al Registro Público de la Propiedad, seleccionaban propiedades y se las adjudicaban.
Tuvimos una gran demanda de fideicomisos porque la gente se empezó a asustar y dijeron: ¿cómo podemos proteger nuestro patrimonio? Pues por medio del fideicomiso… Eso fue un gran desafío para nosotros porque empezaron a llegar demasiados clientes con necesidades muy variables.
Al final del día el fideicomiso es como un traje a la medida, cada familia es diferente, cada necesidad es diferente, tiene sus propias formas de vida. Definitivamente nos vimos en la necesidad de cambiar nuestra forma de trabajar, crear formatos para tratar de ayudarles a entender lo que es un fideicomiso y sobre todo proteger su patrimonio. Salimos a la sociedad en defensa del patrimonio de las familias y creamos un escudo que hasta la fecha funciona y funciona bien.
PREGUNTA Con los cambios tecnológicos y las nuevas normativas de transparencia, ¿cuál crees que es el mayor reto que enfrentará la figura de delegado(a) fiduciario(a) en los próximos años?
RESPUESTA: «Definitivamente hay que actualizarnos y aprovechar la tecnología. Yo estoy convencida de que, si no nos vamos con la corriente, nos quedamos y ya no vamos a ser útiles. Por ejemplo, en una ocasión tenía que hacer una carta para un cliente, era para una sustitución fiduciaria. Vino un compañero joven y me dijo que me apoyaba con la inteligencia artificial. Agarró un programa, el contrato y para una actividad que a mi me hubiera tomado 1 hora, mi compañero la terminó en minutos y super bien hecha. Hay que adaptarse y aprender, sobre todo: abrazar la tecnología y usarla a nuestro favor. Soy una convencida que la tenemos que utilizar, no podemos cerrar los ojos y decir que no la queremos utilizar porque nos vamos a quedar estancados.
En cuanto a los cambios que estamos teniendo en transparencia, afortunadamente estamos actualizándonos. Tenemos qué leer, ver a qué es lo que nos está obligando la ley e inclusive estar en constante comunicación con el cliente. Los hemos estado invitando a que vengan, hemos hecho foros para explicar todos los cambios que va a aplicar en todos los fideicomisos a nivel empresarial. Creo que esa es una base muy importante: primero conocer a qué estoy obligado, leer todos los cambios, todas las reformas y orientar al cliente.
Inclusive estamos implementando controles internos más estrictos para que nada se nos escape y al mismo tiempo tenemos que ser más estrictos con nuestro actuar. Conocer más al cliente y su forma de administración, saber qué estrategias internas maneja y lo que no nos guste pues no lo aceptamos.
PREGUNTA Finalmente, para las estudiantes de derecho que ven el mundo fiduciario como algo complejo o lejano, ¿qué habilidades deberían empezar a cultivar hoy para convertirse en las líderes fiduciarias del mañana?
RESPUESTA: Primero les diría que no lo vean como algo lejano o como algo muy complejo, trabajar en un fiduciario es muy bonito y te ayuda a crecer mucho como profesionista, además de que te enriquece mucho como persona. El ver como tu trabajo impacta en las familias, el cómo también transforma tu comunidad. Es super gratificante. Las invito a que se acerquen a una fiduciaria para hacer sus prácticas, vean la gran diversidad y el gran tema humano que conlleva el estar en una fiduciaria. No es únicamente aplicar las leyes, aprendes a desarrollar tu parte humana y ver desde otra perspectiva tu profesión.
Y tengan vocación hacia el cliente y la calidad de servicio. Es importante que impulsen su capacidad de comunicación, responsabilidad y empatía.






