- El vertiginoso crecimiento de las SOFIPO digitales en México (con casi 40 millones de usuarios) no ha resuelto la exclusión financiera en el país. Concentradas principalmente en zonas urbanas y dominadas por tres grandes competidoras, estas entidades han desatendido a cerca de 2 mil municipios rurales.
A lo largo del tiempo, la banca tradicional en México se ha concretado en atender solo los clientes de las zonas urbanas y ha descuidado a la población que vive fuera de estas zonas.
Esta distribución desigual responde, en gran medida, a criterios de rentabilidad y eficiencia operativa, debido a que las instituciones bancarias encuentran mayores incentivos económicos para establecer sucursales en localidades con alta densidad poblacional, donde existe una mayor demanda potencial de productos y servicios financieros.
En contraste, la apertura y operación de sucursales fuera de zonas urbanas en donde la densidad de población es baja, reduce su atractivo comercial.
A continuación, se presentan algunas estadísticas que ponen en contexto la desigualdad de la penetración de la banca tradicional en zonas urbanas, en comparación con las zonas menos pobladas del país. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) existen en todo el territorio mexicano alrededor de 2,500 municipios.
En dichos municipios, el INEGI identifica que existen 92 metrópolis o zonas urbanas, las cuales albergan una alta población y se caracterizan por ser los centros con mayor actividad económica del país.
Estas metrópolis, según el INEGI, están conformadas por 421 municipios del país, los cuales aportan el 80 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional y reúne al 65.5 por ciento de la población del país.
Por lo tanto, si el país tiene alrededor de 2,500 municipios y las metrópolis reúnen 421 municipios, entonces se puede deducir que existen alrededor de 2 mil municipios en el país, donde la actividad económica es muy baja, al igual que su densidad poblacional.
Dichos municipios han sido desairados por la banca tradicional, ya que el número de sucursales bancarias en esas entidades es muy bajo. Los datos más recientes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) indican que, durante 2025, existían en México alrededor de 12 mil sucursales bancarias y el 98 por ciento de estas, se encontraban en municipios con bajo o muy bajo rezago social.
Es decir, dichas sucursales se encontraban en gran medida distribuidas en los 421 municipios que componen las 92 metrópolis o zonas urbanas del país mencionadas anteriormente.
Esto implica que, en los 2 mil municipios restantes del país, la presencia de sucursales bancarias es mucho más escasa, originando así problemas de inclusión financiera y de rezago económico para esa población.
Resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera elaborada por el INEGI, indican que en México hay 1.2 sucursales bancarias por cada 10 mil personas adultas; mientras que en países como España e Italia, existen alrededor de 3.2 sucursales por cada 10 mil habitantes. Esto es un indicador de la necesidad de un mayor sistema bancario en el país.
Los resultados de dicha encuesta también señalan que la Ciudad de México es la entidad del país con la mayor presencia de sucursales bancarias, las cuales alcanzan al 63 por ciento de los adultos que habitan en ese estado. Por otro lado, en la zona sur del país se encuentra el menor uso de sucursales bancarias, ya que apenas el 41 por ciento de los adultos reportaron utilizarlas.
Con el fin de atender mejor a la población que no había sido bancarizada en el país surgieron las Sociedades Financieras Populares, también llamadas SOFIPO.
Estas sociedades fueron creadas en junio de 2001, con el surgimiento de la Ley de Ahorro y Crédito Popular (LACP). El objetivo de estos establecimientos ha sido el promover la inclusión financiera del segmento de la población que por diversas razones no ha sido bancarizado por la banca tradicional.
El marco jurídico aplicable a las SOFIPO les permite desarrollar diversas actividades de intermediación financiera que tradicionalmente han sido realizadas por las instituciones bancarias, entre las que destacan la captación de recursos mediante cuentas de depósito, la recepción de depósitos a plazo y el otorgamiento de financiamiento. Sin embargo, a diferencia de la banca comercial, estas entidades operan bajo un esquema regulatorio diferenciado, caracterizado por determinadas limitaciones operativas y exigencias normativas menos estrictas.
El órgano encargado de regular a las SOFIPOS en México es la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Durante los últimos años, las SOFIPOS han impulsado una transformación de sus modelos de negocio mediante la incorporación de tecnologías digitales, con el propósito de ampliar su base de clientes e incrementar su presencia en el mercado financiero mexicano.
Esto les permite ofrecer toda una gama de productos financieros digitales y con ello poder competir de una mejor manera con la banca tradicional.
De acuerdo con información de la CNBV, en octubre del 2026, el sistema financiero mexicano contaba con 44 SOFIPOS autorizadas en el país.
Evolución del número de clientes de las SOFIPOS en México
El incremento en el número de clientes de las SOFIPOS en México se ha intensificado considerablemente desde el 2023, cuando estas instituciones comenzaron a registrar un crecimiento acelerado en su base de clientes.
Las cifras de la CNBV indican que entre 2022 y junio del 2026, el número de clientes de las SOFIPOS pasó de 10 millones de clientes en el país a poco más de 39.3 millones, lo que representa un incremento del 293 por ciento, en apenas cuatro años.
Este dinamismo resulta aún más significativo si se considera su evolución de largo plazo, ya que, en el 2010, el conjunto de las SOFIPOS atendía a menos de 2 millones de clientes en el país, mientras que, para junio del 2026, esa cifra casi alcanzó los 40 millones, esto equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de alrededor del 20 por ciento.
De acuerdo con cifras del INEGI, actualmente el número de clientes reportado por las SOFIPOS equivale aproximadamente al 42 por ciento del total de habitantes mayores de 18 años en México. Estas cifras, evidencian la creciente participación de dichas entidades en el sistema financiero nacional y plantean interrogantes sobre el alcance de su expansión, particularmente en términos de su contribución efectiva a la inclusión financiera y su capacidad para incorporar a sectores de la población previamente desatendidos por la banca tradicional.
Como ya se mencionó, actualmente existen alrededor de 44 SOFIPOS en México.
Sin embargo, el número de clientes es muy desproporcionado. Por ejemplo, utilizando cifras a octubre del 2026, la SOFIPO con el mayor número de clientes es Nu México, la cual posee casi el 40 por ciento del total del mercado. La segunda dominante es Stori con el 19 por ciento, y la tercera es Klar con cerca del 14 por ciento del mercado.
Estas tres SOFIPOS en su conjunto tienen alrededor de 28.5 millones de clientes, del total de casi 40 millones de clientes que existen en todo el sector de las SOFIPOS. Los casi 12 millones de clientes restantes, están repartidos entre las 41 SOFIPOS restantes que existen en el país.
¿Debe regularse a las SOFIPOS para obligarlas a impulsar la inclusión financiera?
Si bien, las SOFIPOS han sido creadas en parte para mejorar la inclusión financiera en el país, los resultados indican que no han estado enfocadas en lograr este objetivo.
Si las SOFIPOS se desarrollaron bajo un marco institucional orientado en ampliar el acceso financiero de toda la población en México, se considera que debería evaluarse el desempeño de estas, no solo por su solvencia y crecimiento, sino también por su contribución real a la inclusión financiera.
Sin embargo, hoy en día, no existen indicadores claros que midan las mejoras en inclusión financiera que estén logrando estas instituciones.
La legislación jurídica que regula a estas instituciones financieras no establece, una obligación general de las SOFIPO de captar cada determinado periodo, un porcentaje definido de clientes previamente no bancarizados. Por ello, una eventual exigencia de esa naturaleza necesitaría una justificación jurídica y un diseño normativo específico.
Cabe mencionar, que la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025–2030 incorpora objetivos relacionados con la expansión de la cobertura financiera y la atención a poblaciones vulnerables. Se considera que la normatividad que rige actualmente a las SOFIPO podría alinearse e incluir algunos de los puntos de la Política de Inclusión Financiera, para así mejorar la inclusión financiera en el país.
En este contexto, podría considerarse el fortalecimiento de instrumentos regulatorios y de política pública que incentiven la atención de poblaciones con limitada cobertura financiera, particularmente en los municipios ubicados fuera de las áreas urbanas, que es donde existe la menor inclusión financiera del país. Tales mecanismos podrían incluir indicadores de inclusión financiera logrados por cada una de las SOFIPO a nivel municipal, tanto en zonas urbanas como no urbanas.
El propósito no sería restringir la competencia entre instituciones financieras, sino procurar que la expansión de las SOFIPO contribuya tanto al desarrollo del mercado financiero en México como a la reducción de las desigualdades en el acceso a servicios financieros entre la población de zonas urbanas y la de zonas rurales o no urbanas, que es la que requiere mayor atención financiera.







