Como fellow de la Fundación Ethereum, el autor realiza una perspectiva contextual sobre blockchain en 2022, año que representa una oportunidad para democratizar la tecnología.
- En 2022 comenzaremos a ser personas que poseen una o más wallets y que comienzan a adoptar algún tipo de criptomoneda, NFT o documento digital en blockchain
- No importa cuántas personas entienden la tecnología, sino cuántas la adoptan aprovechando su potencial, sin importar si son escépticos
“Oye, Chuy, ¿qué wallet recomiendas usar? ¿Metamask?” Esas fueron las primeras preguntas que un amigo y reconocido abogado me hizo al arranque de este 2022. Si bien las leyes y las normas cada vez van más de la mano del mundo de la tecnología, sobre todo desde un sentido financiero o fintech, que la conversación inicial del año entre un tecnólogo y un abogado comenzara con esas exactas palabras, suena prometedor.
Les cuento mis perspectivas sobre blockchain en 2022 con la responsabilidad que conlleva mi rol como fellow de la Fundación Ethereum.
Primero, es preciso situarnos en el momento en que nos encontramos. A quienes nos tocó ver el nacimiento, o más bien, la democratización del acceso a internet (¿te acuerdas aquel ruido que hacía el modem al conectarse?), el nacimiento del protocolo www y con ello el adentrarnos en la web 1.0 ya vamos por nuestro tercer cambio. Esta web era sólo de consulta, podíamos ver websites y leer pero no teníamos una identidad digital o una cuenta de usuario. No había aplicaciones, sólo contenido y no se podía interactuar. Era como el periódico, estático, pero a través de una pantalla y sin papel.
Luego, conforme se acumulaban las personas en esta red, nació la web 2.0. Nos fuimos de sólo contenido a la participación de usuarios en la red, a tener una identidad digital, cuentas con cada organización o empresa que nos permitió participar. Vino como resultado de la mejora de los navegadores y los sistemas de almacenamiento de datos que permitieron la proliferación de la red social o, mejor dicho, las redes sociales. Es la web como la conocemos hoy, con un mundo de personas creando y compartiendo contenido a través de su identidad en línea.
Ahora vamos al tercer momento, el momento de la web 3.0. Una web que se caracteriza por ser read-write-own. Por primera vez vamos a empezar a jugar con pertenencia de elementos digitales y físicos en un espacio online y lo más importante es reclamar nuestra identidad digital a las empresas. La web 3 nos caracterizará por ser “el player 1”, es decir, por tener una identidad digital propia que nos hace usuarios de la red sin tener que asociarnos a una cuenta de usuario de alguna organización o empresa.
Se acabaron los múltiples usuarios, termina el login con Google, Facebook, o Twitter. Inicia la era del connect wallet (¿resuena la pregunta de mi amigo y reconocido abogado?) y el momento de devolverle la identidad digital a las personas yendo hacia mayor privacidad y soberanía, pero también hacia una responsabilidad, retos y oportunidades sin precedentes.
El principal inquilino en la web 3 serán los tokens, veremos un internet “crypto-powered”, apalancando de blockchain, crypto y NFTs. Será una versión nueva y descentralizada de internet que, aunque suena bien, debemos democratizar para que no sea solamente una re-centralización. Lo vimos en 2021 con Facebook dando el primer paso en esta dirección hablando sobre los metaversos y reinventándose desde su visión hacia Meta, lo vemos en nueve por ciento del total de wallets reteniendo 80 por ciento (US$ 32B) del valor de NFTs en Ethereum, lo vemos en 95 por ciento del valor de bitcoins (US$ 760B) en manos de apenas dos por ciento de wallets.
Por ello, percibo que en 2022 comenzaremos a ser personas que poseen una o más wallets y que comienzan a adoptar algún tipo de criptomoneda, NFT o documento digital en blockchain. No importa si realmente entendemos cómo funciona y dónde está el internet porque ¿cuántos lo usamos?
Lo mismo viene para el mundo de la web 3, cuyo principal habilitador es la tecnología blockchain pero que no necesitamos entenderla, si no adoptarla. Este es el año de nuestra mejor oportunidad para democratizar una tecnología con un gran potencial.
Los escépticos no podremos sustraernos al influjo, o nos sumamos aprovechando el potencial o nos sumará el día a día. Las críticas del “FUD” (miedo, incertidumbre y duda por sus siglas en inglés) al mundo de las criptomonedas y los consumos absurdos de energía que hoy toma el consenso en redes como Bitcoin o Ethereum están por acabar. Veremos una migración de las mayores redes hacia un nuevo método denominado PoS (Proof of Stake) que reducirá el consumo en 99.9 por ciento en no más de ocho meses, es decir, durante este mismo año.
Los costos transaccionales permitirán la democratización de las redes capa 1 (Layer 1), pero también veremos más acumulación de proyectos capa 2 (Layer 2). Todo apuntando a la misma dirección: la acumulación, que todos migremos a esa web.
Y para los entusiastas, ¿qué wallet recomiendan usar?






