Una Ley de Vivienda que no fue considerada en el desarrollo social y una política pragmática del Infonavit de controlar a la baja los valores de los créditos provocaron la dispersión descontrolada de las viviendas en México.
- Sara Topelson lanzó su Programa Nacional de Vivienda compuesto por una Guía Técnica, Instrumentos Jurídicos y Manuales
- Los municipios fueron fácilmente manipulados por los desarrolladores, lo que produjo la compra de predios baratos
Es un tema del desarrollo urbano de gran importancia y que tiene que ver con la calidad de vida, la productividad, la movilidad, la conectividad y hasta la seguridad. Ya ha sido muy debatido y diagnosticado, se han planteado propuestas de mitigación y de corrección de rumbo de este fenómeno urbano pero ¿cuáles son las acciones y los actores que propiciaron la aceleración y el crecimiento descontrolado de las ciudades?
En mayo de 1992 desapareció la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue) y nació la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). La dependencia reemplazó al Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), cuya tarea por ley era combatir la pobreza.
El 27 de junio de 2006, se publicó la Ley de Vivienda, que toma vida hasta que Ernesto Cordero Arroyo llega a la Sedesol, pues en su equipo contaba con una especialista en el tema, la subsecretaria de Desarrollo Urbano Sara Topelson de Grinberg.
La arquitecta de profesión lo convenció de tomar el liderazgo del sector vivienda, dado que el artículo 73 la ley facultaba a la Sedesol para hacerlo. Sara Topelson lanzó su Programa Nacional de Vivienda compuesto por una Guía Técnica, Instrumentos Jurídicos y Manuales.
Pero ¿qué pasó con todo eso? Nada. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) prácticamente vetó la Ley de Vivienda. Cordero se fue a la Secretaría de Hacienda y en la subsecretaría la sustituyó Heriberto Félix Guerra, quien no impulsó el artículo 73.
Infonavit, uno de los responsables
El Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda (Infonavit) es el actor principal en la expansión descontrolada de las ciudades. En enero de 2001 tomó posesión como director el contador Víctor Borrás Setién.
El titular de 2001 a 2012 era un magnífico ejecutivo hipotecario que venía de una larga trayectoria en Bancomer. Sin embargo, le era ajena la visión social y urbana para el crecimiento ordenado de las ciudades.
Un miércoles de 2003, en una sesión en la Comisión Nacional Mixta de Desarrolladores, anunció: “Hemos desatendido a la parte baja de la pirámide de nuestros derechohabientes, que son la mayoría, entonces debemos generar oferta de vivienda que no exceda 117.06 veces los salarios Mínimos Profesionales del D.F. (SMPDF)”
Hubo silencio en la sesión. Creo que todos estaban haciendo la multiplicación para encontrar el valor de la vivienda. “Son $147,846.00 pesos”, dijo Borrás.
Hector Aguirre Moncada, presidente de Canadevi de ese entonces, respondió que no alcanzaba. Yo por mí parte peninstrumentos jurídicos,saba 117.06 SMPDF, ¿de dónde sacaron el numerito?
La abdicación del Gobierno federal de incidir realmente en el control del desarrollo del territorio, dejándolo en manos de los estados, principalmente de los municipios, que fueron fácilmente manipulados por los desarrolladores, y una política pragmática del Infonavit de controlar a la baja los valores de los créditos produjo una cascada de compra de predios baratos y alejados de los centros de las ciudades y así nacieron las mini viviendas.
Sí, es cierto, fue posible construir muchos miles de viviendas que cumplían el requisito de los 117.06 SMPDF pero a un gran costo social: la dispersión descontrolada de las ciudades en México dejando una cicatriz de 650 mil viviendas abandonadas.






