Comienzo por decir que, para quienes desde hace tiempo hemos desarrollado un interés por los asuntos comerciales, el momento que transitamos resulta bastante estimulante. La llegada no solo del presidente Donald Trump, sino de muchos representantes de la misma tendencia ideológica, ha permitido que el sistema comercial se encuentre en una reforma estructural enorme.
El Brexit, la escalada comercial entre Estados Unidos y China, el llamado “Día de la Liberación”, los aranceles impuestos por México hacia los países con quienes no hay tratados comerciales (incluido China), la parálisis de la Organización Mundial del Comercio y, por supuesto, la revisión del T-MEC, acompañan este histórico momento de cambio.
Considero que para analizar qué podemos esperar en la revisión del T-MEC hay dos elementos a recordar para dilucidar el porvenir de este complejo proceso de negociación.
Lo primero sería revisar cómo han concluido algunos procesos de negociación llevados a cabo por la nueva administración de Trump, y en segunda instancia, conviene analizar el antecedente inmediato en 2018 cuando México ya enfrentó un escenario parecido (de hecho, diría yo que uno mucho más grave) con Estados Unidos.
Con esto en mente, y para revisar las estrategias de negociación adoptadas consistentemente por esta administración, en este artículo me limitaré a citar solo dos casos: el chino y el iraní.
China e Irán: La estrategia de agotar la tolerancia de EU
En ambos casos, por motivos diferentes, los Estados Unidos fueron los primeros en proceder con una acción ofensiva a fin de obtener una posición privilegiada de negociación.
En el caso de China, EU impuso aranceles unilaterales del 20 por ciento en febrero de 2025. En el caso iraní, los bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní, y el mismo asesinato del Ayatolá en febrero de 2026 fueron los que iniciaron el conflicto.
En ambas instancias, los gobiernos chino e iraní respondieron en la medida de sus capacidades. Irán perturbando el orden energético internacional, y China imponiendo aranceles contra EU e interrumpiendo el flujo de ciertas mercancías que resultan críticas para los Estados Unidos.
Ambas respuestas, menos mediáticas que las estadounidenses, resultan ser más letales para la economía y la política estadounidense. Hace algunos años tuve el gusto de entrevistar a un gran internacionalista llamado Mauricio Meschoulam. Hago memoria de esto porque traigo a colación una de sus contribuciones que hoy hacen eco: “La guerra es el arte de agotar la tolerancia del otro”. Con esto se logra descifrar de mejor forma la estrategia china e iraní. Por ejemplo, los controles de exportación de tierras raras, así como de algunos insumos tecnológicos, impactaron en la línea de flotación de la industria tecnológica en EU, algo extremadamente delicado si recordamos que, según cifras ya oficiales, hoy día la economía estadounidense está siendo sostenida por esa misma industria asentada en ciertos polos de desarrollo como California y Texas.
Por lo que hace a la parte iraní, sus ataques a la infraestructura energética de varios países llevaron a una reacción casi unánimemente negativa de los electores estadounidenses al ver cómo los precios de los combustibles aumentaron de forma dramática.
En Arizona, por ejemplo, donde actualmente resido, la gasolina pasó de estar en un promedio de los 2.75-2.80 dólares por litro, hasta los 4.25-4.30 o a veces hasta más.
Frente a ambas tretas, Estados Unidos respondió con acciones que sugerían que no daría marcha atrás. En el caso iraní esto se tradujo en más ataques y amenazas, mientras que en el caso de China, EU fue elevando los aranceles a medida que China también lo hacía.
Eventualmente se demostró que la tolerancia estadounidense fue superada y EU terminó llegando a acuerdos donde, lejos de cumplir con sus objetivos iniciales, se consiguió un acuerdo mucho más ventajoso para ambas partes.
Igualmente, en el proceso de negociación entre México, EU y Canadá en 2018, es importante recordar que, como estrategia de negociación Estados Unidos efectivamente procedió a imponer aranceles a México y Canadá.
Esta técnica siguió exactamente la misma ruta que los ejemplos analizados de China e Irán, llevando a un acuerdo entre los tres países luego de que México y Canadá hubieran logrado rebasar la tolerancia estadounidense, y concluyó en la firma en Buenos Aires del hoy instrumento en revisión.
De la amenaza a la mesa: La renegociación del 2018
Trasladando lo anterior al proceso de negociación actual, el exSecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha recordado que esta administración suele ser muy consistente con sus técnicas de negociación, y mucho de lo que estamos viendo, o estamos por ver, en realidad ya lo hemos visto en las negociaciones en 2018.
Esto hace referencia a la costumbre estadounidense de iniciar negociando bajo amenaza y con propuestas inalcanzables. Actualmente, esta revisión del tratado efectivamente inicia como lo han hecho los casos de estudio y la renegociación en 2018, es decir, con amenazas e incluso acciones afirmativas (como los aranceles ya en vigor al acero y a cierta parte de las exportaciones mexicanas y canadienses), y con exigencias sumamente duras por parte de EU (como lo es el tema del contenido nacional y la estacionalidad para productos agrícolas, ambas exigencias inasumibles para México y Canadá).
Creo que es bastante plausible que, a medida que los tres países avancen en la negociación, habremos de escuchar más demandas muy duras anunciadas con un tono desafiante por parte de EU, y ante ello, considerando los antecedentes, será necesario apreciar que, mediante la paciencia, tolerancia y estrategia, se podrá dar paso a los acuerdos y la diplomacia, ya que, gracias a la interdependencia alcanzada por décadas de libre comercio, tanto México como Canadá son capaces de proteger sus intereses (si esto llegase a ser necesario) y por ende dar paso a la diplomacia como ha sucedido en todos los casos de estudio.
Finalmente, dados los comentarios y las filtraciones estadounidenses, en el mejor escenario posible (alcanzable), estimo que será complicado lograr el anhelado relanzamiento del tratado en 2026, aunque también calculo que es altamente posible evitar la ruptura, como ha amenazado la parte de EU, anunciando su deseo de establecer acuerdos bilaterales de forma individual con México y Canadá.
Considero que actualmente los tres socios lograrán hacer ajustes al tratado con miras a continuar mejorándolo en el 2027, aunque esto afecte a la certidumbre que demandan los inversionistas.







Escala_Legal_39_junio 2026[/caption]