El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores anunció las reglas en materia urbana y de movilidad que, por primera vez, involucran a diversos actores.
- Las nuevas reglas consideran principios como el Derecho a la Ciudad, el de Productividad y Eficiencia y el de Accesibilidad Universal y Movilidad
- Las viviendas deberán contar con escuelas primarias, secundarias, centros de salud y acceso a vías primarias de comunicación
Carlos Martínez Velázquez, director General del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), publicó desde su cuenta personal de Twitter que, en el marco de una sesión extraordinaria del Consejo de Administración, habían sido aprobadas Reglas de Carácter General en materia urbana y de movilidad.
El 12 de agosto de 2021 fue el anuncio. Dichas reglas deberán establecer una conexión entre la movilidad y la vivienda, a través de la creación de un radio de 2.5 kilómetros para que cuenten con escuelas primarias, secundarias, centros de salud y acceso a vías primarias de comunicación. Además, serán obligatorias para las viviendas que se encuentran sujetas a transacción mediante el crédito de INFONAVIT.
Si bien, al día de hoy, dichas reglas no se encuentran disponibles para su consulta, lo cierto es que, al menos por lo señalado por el titular de INFONAVIT, por primera vez vinculan directamente acciones de gobierno con diversos actores particulares involucrados en el sector y con los principios de política pública consagrados en la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, particularmente con aquellos relacionados con el Derecho a la Ciudad, el de Productividad y Eficiencia y el de Accesibilidad Universal y Movilidad.
Ahora es claro que al eje económico de la vivienda se le añadió una vertiente que funciona como contrapeso, encaminada a la consecución de los Derechos Humanos contenidos en los principios de política pública previstos en la Ley General.
Esto representa un gran progreso para nuestro país. Pareciera que el estado mexicano, y los participantes del mercado inmobiliario, han entendido que para “manejar”, no siempre hacerlo de manera más rápida es la mejor opción. También es necesario saber cuándo bajar la velocidad, dar la vuelta, mirar constantemente los espejos y observar hacia ambos lados al cruzar una intersección complicada.
Entonces, de aquí en adelante, apoyados de políticas de esta índole, construidas por todos los sectores involucrados, se deberá establecer que el desarrollo de vivienda desligado de quienes lo habitan y sus derechos y necesidades, y que tenga como bastión único al beneficio económico inmediato, es un modelo obsoleto, de funestas consecuencias. Al fin podrá ser desterrado por uno que comience a incorporar lo que estas reglas han comenzado a delinear.






