Seleccionar página

Edificios “verdes”: muchas políticas públicas y poca exigibilidad

Edificios “verdes”:  muchas políticas públicas y poca exigibilidad

En México existe una gran área de oportunidad para desarrolladores en la construcción de edificios más sustentables siguiendo, por ejemplo, las recomendaciones de la certificación de Liderazgo en Energía y Diseño Ecológico (LEED). 

Autores: Por Un Cielo Azul (PUCA) y Hablando Derecho MX (HDMX)

Cuando hablamos sobre el deterioro ambiental, es fácil apuntar hacia los carros o fábricas, dejando de lado por completo, que estos se encuentran interrelacionados con la construcción. 

Propiamente, el desarrollo de ciudades e infraestructura tienen grandes implicaciones ambientales desde la extracción de materia prima hasta la finalización de una obra. 

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la industria de la construcción es responsable de más de un tercio del uso total de energía y emisiones de GEI’s (Gases de Efecto Invernadero), tanto en países desarrollados como países en desarrollo. 

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la industria de la construcción es responsable de más de un tercio del uso total de energía y emisiones de GEI’s (Gases de Efecto Invernadero), tanto en países desarrollados como países en desarrollo. 

En ese contexto, es que si bien los edificios implican un impacto ambiental significativo, también son uno de los pocos sectores donde la mitigación se puede lograr a un bajo costo para la sociedad. 

En México, las políticas de planeación urbana, fueron las que comenzaron a impulsar el proceso de expansión y conurbación de las ciudades y las metrópolis.

Siendo en su momento lo único importante la intervención del Estado en el crecimiento urbano y dotación de vivienda social al país.

Sin observarse que la rápida expansión provocaría una sobreexplotación y deterioro de los recursos naturales. 

Actualmente, a pesar de que nuestro país cuenta con diversas políticas públicas en las que se ha buscado cumplir con el principio de sustentabilidad.

Lamentablemente los instrumentos jurídicos no son homogéneos (al depender de diversos órdenes de gobierno), a los cuales a su vez no se les da la suficiente importancia en su implementación.

Además de que no se ha logrado romper con las prácticas que impiden obtener resultados satisfactorios, ante lo que se propone para lograr construcciones sustentables.

Lo anterior, genera que aún sigan existiendo muchas áreas de oportunidad para constructores y desarrolladores en México para implementar prácticas más sustentables en sus operaciones. 

La pregunta es: ¿cómo se puede lograr?

Una manera de obtener una construcción más sustentable es siguiendo las recomendaciones de la certificación de Liderazgo en Energía y Diseño Ecológico (LEED). 

Esta certificación la puede obtener cualquier construcción que siga los lineamientos necesarios.

Por ejemplo:

  • Uso de materiales locales y sustentables
  • Áreas verdes con especies endémicas,
  • Implementar energías renovables,
  • Aplicar un sistema de reciclaje
  • Diseño eficiente
  • Uso pertinente del agua
  • Proximidad a servicios; y
  • Transporte público. 

Entre más requisitos se cumplan, más puntos se suman, los cuales permiten alcanzar uno de los cuatro niveles de certificación existentes son:

Platino, Oro  Plata; y  Certificado

LEED

 

 

 

 

La certificación LEED tiene muchos beneficios ambientales; además existen muchas otras cualidades positivas que brindan a la comunidad.

También se crean espacios con mejores condiciones para la salud de las personas y su productividad. 

Al dar acceso a incentivos fiscales incrementa el valor de sus activos, disminuyendo los costos de operación y manejo de residuos. 

La ciudad de Monterrey cuenta con numerosos edificios con certificaciones LEED.

Como el parque Arboleda certificado con Platino y la biblioteca del Tecnológico de Monterrey con certificación Oro.

Una alternativa sustentable que puede hacer la gran diferencia en las emisiones de los GEIs, sería el intercambiar el cemento Portland por los Geopolímeros.

El cemento Portland es típicamente usado en la industria; se basa en la calcinación de piedra caliza y es conocido por ser sumamente dañino para el planeta. 

Tabla puca

La ciudad de Monterrey cuenta con numerosos edificios con certificaciones LEED, como el parque Arboleda certificado con Platino y la biblioteca del Tecnológico de Monterrey con certificación Oro.

Según el Instituto de Geopolímero de Francia la energía empleada durante su producción, el transporte y su uso en la industria equivalen entre el 9 y 17.5 por ciento de las emisiones de CO2 mundialmente, ya que para que se lleve a cabo la elaboración del cemento, la mezcla debe alcanzar temperaturas tan altas como 1,450ºC.

Teniendo esto en mente, nos podemos dar una idea de la cantidad de emisiones que se expulsan. 

El geopolímero es un cemento de aluminosilicato que afortunadamente, no se necesita calentar a temperaturas altas en su producción, logrando un bajo impacto ambiental.

De llegarse a utilizar en la construcción y en la ingeniería civil, se tendría el potencial para reducir las emisiones de carbono causadas por el cemento en una magnitud del 80 al 90 por ciento, afirma Joseph Davidovits.

La tabla anterior demuestra que es sustancialmente menor la energía total empleada en Mega Joules (MJ), por tonelada de cemento en el proceso del geopolímero.

Lo mismo podemos observar con la tonelada de CO2 por la tonelada de cemento. En otras palabras, el geopolímero tiene una huella de carbono mucho menor. 

Es cierto, que es más caro que el cemento estándar, sin embargo el bajo costo ambiental y múltiples ventajas hacen que valga la pena el cambio.

Es una inversión en la que nos vamos a ver beneficiados todos a largo plazo. 

Un caso de éxito que existe en el mundo es el aeropuerto Wellcamp en Brisbane, Australia, en donde se utilizaron más de 70 mil toneladas de geopolímero para su construcción y ahorraron alrededor de 6 mil 600 toneladas de CO2, nos informa el Instituto de Geopolímero. 

La motivación, tecnología y expertise por científicos existe para encontrar soluciones económicamente factibles en la industria de la construcción sustentable. 

Sin embargo, es indispensable explorar la relación entre la responsabilidad por el desarrollo sostenible del sector privado y enlazarlo con incentivos fiscales por parte del gobierno.

Para a su vez poder materializar las políticas públicas. 

La falta de indicadores claros y medibles para las construcciones con baja huella de carbono y el poco mantenimiento de obras ya existentes.

Continúan siendo obstáculos para la construcción sustentable en el país. 

Si a esto le sumamos el mal manejo de recursos, las constantes prácticas de corrupción, así como la presencia de laxos criterios de evaluación y seguimiento, con relación a diversas políticas públicas de las que derivan pocos instrumentos jurídicos.

Y tomando en cuenta la escasez de fondos adecuados para ejecutar proyectos, será aún más difícil lograr fomentar el desarrollo sustentable en ciudades. 

Por lo tanto, es indispensable que tanto el gobierno federal como administraciones locales adopten un enfoque más astuto e intensivo para promover la rendición de cuentas por parte de las desarrolladoras inmobiliarias del país. 

Si se promueve la gestión adecuada de los recursos y la dedicación de más fondos a la ejecución de proyectos de índole sustentable, el aumento en calidad de vida de los ciudadanos mexicanos mejorará trascendentalmente. 

Con esta gráfica podemos ver cómo con el tiempo aumentan las emisiones y las partículas por millón de CO2 causadas por la producción del cemento.

La interpretación de esta gráfica es preocupante, por lo que es de suma importancia conocer las alternativas para el cemento tradicional. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *