- La participación de mujeres en la defensa del medio ambiente en México y América Latina ha sido clave para la protección de territorios, recursos naturales y biodiversidad. Ejemplos como Isela González, Patricia Ruiz Corzo, Leydy Pech y Julia Carabias ilustran cómo su trabajo fortalece la justicia ambiental y la gobernanza
La participación de las mujeres en la defensa del medio ambiente a nivel mundial se ha manifestado de diferentes formas. Va desde el activismo, la política pública, la investigación y academia, hasta las aportaciones propias dentro la misma comunidad a la que pertenecen.
En países latinoamericanos, incluyendo a México, se ha observado gran involucramiento, primordialmente en el activismo relacionado con la protección de territorios y su tierra, así como de los recursos naturales, tales como el agua.
No obstante, estas mujeres activistas viven en riesgo, el cual es marcado primordialmente por una cuestión de género, pues si bien se enfrentan a las mismas situaciones de riesgo que los hombres, adicionalmente se topan frente a tipos de violencias específicas por el hecho de ser mujeres.
En México datan registros de cuestiones como asesinatos y desaparición forzada, agresiones fisicas, violencia sexual y acoso, campañas de difamación y estigamtización, así como amenazas incluso en contra de las familias de las activistas.
Desafortunadamente esto puede provenir incluso de actores institucionales, con poder adquisitivo y posicionamiento, nacional o global.
Por ello, resulta importante reconocer el trabajo de mujeres que han defendido los ecosistemas y contribuido, directa o indirectamente, al fortalecimiento del derecho ambiental en México.
Isela González Díaz
Originaria de Chihuahua, esta enfermera, antropóloga y feminista, es Directora Ejecutiva de la Asociación Civil Alianza Sierra Madre.
Con una trayectoria de más de 22 años, ha acompañado la lucha de las comunidades indígenas en la defensa de su territorio.
Su trabajo condujo al reconocimiento legal de la posesión del territorio y los bienes naturales de la comunidad rarámuri de Choreáchi, impidiendo la explotación del bosque y asegurando un futuro más sostenible para la comunidad y su cultura ancestral.
Patricia Ruiz Corzo
Cofundó el Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG) en 1987, junto con ciudadanos locales, para crear conciencia sobre la biodiversidad, las amenazas ambientales y promover un movimiento de base hacia un futuro regenerativo en la región.
En 1997, el GESG consiguió el decreto de área protegida para la Sierra Gorda, algo único en México, pues fue gestionado por la sociedad civil.
El resultado ha sido la operación continua de un movimiento ambiental de base social que ha transformado las prácticas de gestión de recursos naturales de la población local y reorientado la inversión pública.
Su trabajo ha vinculado a las autoridades gubernamentales mediante la educación ambiental, la capacitación para la diversificación productiva, la gestión de residuos sólidos, las prácticas regenerativas en suelos y bosques, la producción sustentable de alimentos y el turismo comunitario dentro del Destino Sierra Gorda.
Actualmente existen 73 microempresas operando exitosamente, y el modelo ha impulsado la acción climática subnacional, transfiriéndose a otros estados del país.
Leydy Araceli Pech Martín
Conocida como la “guardiana de las abejas” o la “dama de la miel”, es una apicultora maya originaria de Hopelchén, Campeche.
Durante casi una década ha encabezado una batalla legal contra el uso de pesticidas y cultivos transgénicos en la península de Yucatán, enfrentándose incluso al mayor fabricante de semillas del mundo.
Su lucha ha visibilizado los impactos de la deforestación y la contaminación tóxica derivada de la agricultura industrial, que afecta gravemente a los ecosistemas y pone en riesgo la supervivencia de las abejas, fundamentales para la biodiversidad y la economía de las comunidades mayas.
Julia Carabias Lillo
Investigadora mexicana, ha centrado su trabajo académico en temas ambientales, especialmente en la regeneración de selvas tropicales, la conservación, manejo y restauración de ecosistemas tropicales, así como en la relación entre pobreza y medio ambiente.
Es coautora de obras como Manejo de recursos naturales y pobreza rural (1994), Usumacinta: bases para una política de sustentabilidad ambiental (2011) y Cambio climático. Causas, efectos y soluciones (2010).
Su trayectoria ha sido reconocida con premios internacionales como el Premio Getty (2000), el Premio Internacional Cosmos (2004), el Premio Campeones de la Tierra (2005) y la Medalla Belisario Domínguez (2017).
Es doctora Honoris Causa por cuatro universidades mexicanas. Además, desde el 2018 es miembro de El Colegio Nacional.
Cabeza de descanso: El papel crucial de las mujeres defensoras en la protección del derecho ambiental
El involucramiento de las mujeres en la defensa ambiental tiene un impacto directo en el derecho ambiental.
Al denunciar públicamente violaciones a derechos humanos y ambientales, impulsan la creación, aplicación y mejora de normativas para la protección de ecosistemas y la justicia ambiental.
Su lucha resalta las deficiencias en la gobernanza ambiental, la necesidad de mecanismos específicos de protección para defensoras y la urgencia de integrar una perspectiva de género en la legislación, políticas públicas y procuración de justicia.
El riesgo que enfrentan subraya la necesidad de que el Estado y la sociedad reconozcan y protejan su derecho a defender el ambiente, garantizando un entorno seguro y justo para el ejercicio de los derechos de acceso a la información, participación y justicia en asuntos ambientales, conforme a instrumentos internacionales como el Acuerdo de Escazú.


