- La autora destaca los beneficios que tiene la figura jurídica del fideicomiso no solamente para los proyectos laborales y empresariales, sino también para mantener el patrimonio familiar protegido con el objetivo de ayudar a tus seres queridos a cumplir sus sueños
A través de la historia, mujeres con visión nos han legado caminos que nos han permitido posicionarnos, teniendo una mayor participación en la toma de decisiones en los ámbitos familiar, profesional, laboral, empresarial y en consecuencia en el económico.
Con esos logros, viene también la oportunidad y la responsabilidad cada vez más común, de ser las principales proveedoras de nuestras familias.
Es importante seguir construyendo nuestro camino y creando nuevas oportunidades en las que se aproveche y reconozca el talento femenino, para que las nuevas generaciones de mujeres emprendedoras, comprometidas, inteligentes y creativas, encuentren espacios en los que puedan desarrollar su potencial, fijándose metas que nos dirijan a lograr una sociedad en la que todos sus integrantes tengan igualdad de oportunidades, una sociedad equitativa, en la que se genere unidad, paz, progreso y tranquilidad para nuestras familias.
Uno de los aspectos importantes para lograr nuestras metas, es tener en orden nuestras finanzas, contar con un patrimonio autónomo que nos dé estabilidad y hacerlo crecer.
DESTACADO
El fideicomiso no solamente tiene beneficios para nuestros proyectos laborales, sino también para el aspecto que en mi opinión es el más importante: nuestra familia.
Dar seguridad jurídica a los negocios en los que participamos nos ayudará a lograr esa estabilidad que nos llevará al crecimiento. Y uno de los instrumentos jurídicos que podemos utilizar para lograrlo es el del fideicomiso, ya sea para dar transparencia a proyectos inmobiliarios, como para
asegurarnos del cumplimiento de las obligaciones establecidas en los contratos que debamos celebrar para el desarrollo de nuestros proyectos en las diferentes áreas de negocio.
Esto nos permitirá la creación de un patrimonio autónomo que estará en custodia de una institución debidamente establecida a la que llamaremos fiduciario y que se destinará exclusivamente para lograr cumplir las disposiciones plasmadas en el propio fideicomiso. Pero el fideicomiso no solamente tiene beneficios para nuestros proyectos laborales, sino también para el aspecto que en mi opinión es el más importante en la
sociedad y la vida, nuestra familia. Proteger a los que más amamos es nuestra prioridad. Queremos que todos los frutos generados por el esfuerzo que diariamente ponemos en el trabajo pueda ser disfrutado por nuestros hijos e hijas, nuestros padres y madres y por las personas más importantes para nosotros, para que incluso cuando nosotros ya no estemos aquí, se puedan sentir protegidos y puedan seguir disfrutando de manera ordenada del patrimonio que hemos construido para ellos.
El fideicomiso nos permite establecer las reglas para administrar nuestro patrimonio tanto estando en vida como para después de
nuestro fallecimiento. En vida nos permite decidir de qué manera invertir nuestros recursos líquidos, disponerlos cuando así lo necesitemos, así
cómo administrar los inmuebles de nuestra propiedad, todo con la protección y confidencialidad contra terceros que otorga la figura del fideicomiso.
Incluso podemos establecer la forma de administrar nuestro patrimonio en caso de que en el futuro nos veamos afectadas por
alguna enfermedad que nos incapacite para tomar decisiones o seamos víctimas de algún delito que prive nuestra libertad.
DESTACADO
El Fideicomiso nos permite establecer las reglas para administrar nuestro patrimonio tanto estando en vida como para después
de nuestro fallecimiento.
Dentro del mismo contrato podemos establecer las reglas bajo las que nuestros seres queridos podrán disponer del patrimonio cuando nosotros hayamos fallecido. Por ejemplo: establecer pagos para su manutención, los gastos escolares en caso de que nuestros hijos e hijas aún sean pequeños. Las fechas para entregas parciales del patrimonio y las condiciones que deberán cumplir para poder disponer de esos recursos. Los gastos de atención médica para mantener su salud. Podríamos continuar con ejemplos para hacerlo tan específico como sea necesario o, al
contrario, hacerlo tan general como para darles libertad de disposición. Esto será definido de acuerdo a la situación y necesidades de cada familia.
Recordemos que el fiduciario, que es la institución que custodiará el patrimonio, no puede actuar de manera unilateral, debe actuar únicamente en cumplimiento a las disposiciones establecidas en el contrato y mediante las instrucciones que la propietaria del patrimonio le indique.
Pero, ¿qué sucede en caso de incapacidad o fallecimiento?
Para estos supuestos, dentro del fideicomiso se deberá nombrar a una o varias personas de plena confianza, que pueden ser las mismas personas que obtendrán los beneficios, siempre que sean mayores de edad, para que sean el canal de comunicación con el fiduciario y quienes se encargarán de girar las instrucciones necesarias y de vigilar el debido cumplimiento de las disposiciones que han sido expresadas en el fideicomiso.
No hay duda que el fideicomiso puede ser el medio perfecto para mantener tu patrimonio protegido, hacerlo crecer, que permanezca en tu familia cuando tu no estés y ayude a los que más amas a realizar sus propios sueños. Cuidar de nuestra familia, procurar en ella un ambiente de estabilidad emocional y económica, lograr un entorno de seguridad, de respeto y reconocimiento a la capacidad de las mujeres es nuestra responsabilidad. Protejamos nuestro patrimonio, es el producto de nuestro deseo de enfrentarnos a los desafíos y triunfar.






