El movimiento feminista adoptó la palabra sororidad para definir el apoyo incondicional que las mujeres se brindan para enfrentar juntas la cultura machista y el régimen patriarcal
Mónica Torres, Priscila Vieyra y Michelle Williams. | Escala Legal 
Sororidad: una palabra con significado trascendental que es ampliamente desconocida.
Recientemente se incorporó este término al diccionario de la Real Academia Española, con las siguientes definiciones: “La amistad o afecto entre mujeres“ y “la relación de solidaridad entre éstas, especialmente en la lucha por su empoderamiento”.
Sin embargo, más allá de su significado literal, en realidad representa una propuesta para que las mujeres se alíen y trabajen juntas en contra del patriarcado cultural, así como para combatir la violencia y la discriminación hacia el género femenino.
Estamos seguras de que, a lo largo de la vida, han escuchado en diversos contextos la palabra “patriarcado”, no obstante, como con muchos otros términos, pocas veces nos damos la tarea de informarnos verdaderamente en qué consiste.
Luisa Posada Kubissa, gran maestra del feminismo, lo señala como el entramado de pactos que pone el control en manos masculinas, de tal manera que, el poder recae en hombres volviéndose ampliamente influyentes en la política, en el derecho y en la economía.
De ahí, es que principalmente surge la necesidad de formar un movimiento “sororo”, a fin de buscar el reconocimiento de la fuerza femenina que existe tanto en nuestro país, como en todos los lugares del mundo, en donde la misma unión entre las mujeres sea la que permita obtener la victoria frente a la opresión.
Es nuestra responsabilidad “sorora” unir nuestras fuerzas para lograr erradicar la violencia de género y la muerte feminicida que, lamentablemente, ronda a cualquier mujer en México
Es donde se debe fortalecemos la solidaridad entre todas las mujeres, ya que, si bien existen mujeres que, a pesar de vivir en una sociedad con una cultura machista, han logrado poder ejercer plenamente sus derechos, existen muchas otras que día con día luchan por ser escuchadas al encontrarse frente situaciones que vulneran sus derechos.
Esto implica el no dejar o permitir que solo “algunas” mujeres puedan verse beneficiadas.
Es nuestra responsabilidad “sorora” unir nuestras fuerzas, entre muchas otras cuestiones, para lograr erradicar la violencia de género y la muerte feminicida que, lamentablemente, ronda a cualquier mujer en México.
Así como es nuestra responsabilidad como ciudadanas denunciar y combatir cualquier acto de corrupción en nuestro país, también es nuestra responsabilidad, así como nuestro derecho y obligación como mujeres, denunciar y combatir cualquier tipo de cosificación humana.
La finalidad de la sororidad se encuentra en protegernos a nosotras mismas y lograr encontrarnos en un plano de igualdad frente a los hombres.
Sin importar la edad que tengamos o si ya hemos vivido mucho tiempo bajo el régimen cultural del patriarcado, debemos de concientizar que debemos de “desprendernos” de las ideas machistas, y buscar ser autoras de nuestras propias vidas.
La finalidad de la sororidad se encuentra en protegernos a nosotras mismas y lograr encontrarnos en un plano de igualdad frente a los hombres
Debemos centrarnos en que hay mucho camino
por recorrer, pero también, en que, si estamos unidas en esto, lograremos un cambio importante.
El rezago que arrastra México y algunos otros países del mundo en cuestiones de igualdad de género es enorme, y será cuestión de ir sumando fuerzas, creando ese sentido de fraternidad cada vez entre más mujeres, para lograr cambios trascendentales.
Hoy en día se encuentra en apogeo de la libertad de expresión y poco a poco, quienes antes contenían sus emociones y sentimientos por miedo a ser juzgadas, hoy gracias a esta fraternidad, alzan la voz.
Es de resaltarse que, para esta pacífica revolución es necesario lograr la concientización, no solo de los círculos de hombres que nos rodean, sino también de nosotras, ya que el cambio está en nosotras mismas.








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